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martes, 2 de diciembre de 2014

Tal Vez no estemos tan lejos, lo que si tenos que tener en cuenta, es desarrollar la parte más humana de nosotros, los humanos

Stephen Hawking: "La inteligencia artificial augura el fin de la raza humana"



stephen hawking
Para Stephen Hawking el temor radica en que una versión más elaborada de IA "puede decidir rediseñarse por cuenta propia e incluso llegar a un nivel superior".

Stephen Hawking advirtió este martes que los esfuerzos por crear máquinas inteligentes representan una amenaza para la humanidad.
El reconocido científico dijo a la BBC que "el desarrollo de una completa inteligencia artificial (IA) podría traducirse en el fin de la raza humana".
El físico teórico, que padece esclerosis lateral amiotrófica (ELS), utiliza un nuevo sistema avanzado para comunicarse.
Su advertencia se produjo en respuesta a una pregunta acerca de la renovación de dicha tecnología, que implica una forma básica de IA.
El nuevo sistema de comunicación de Hawking fue desarrollado por la compañía Intel y la empresa británica Swiftkey.
Se trata de una tecnología ya utilizada por los teléfonos inteligentes, y aprende cómo piensa el científico para luego sugerirle las palabras que quisiera utilizar al momento de expresarse.

"Superados"



Para Hawking la inteligencia artificial desarrollada hasta ahora ha probado ser muy útil, pero teme que una versión más elaborada de IA "pueda decidir rediseñarse por cuenta propia e incluso llegar a un nivel superior".
"Los humanos, que son seres limitados por su lenta evolución biológica, no podrán competir con las máquinas, y serán superados", comentó el científico.
Sin embargo, otros son menos pesimistas al respecto.
"Creo que vamos a permanecer en control de la tecnología por un tiempo bastante prolongado, tanto como podamos resolver los problemas mundiales que se vayan presentando", dijo Rollo Carpenter, creador de Cleverbot.

Entusiasmo


robot
Para otros científicos la humanidad aún se encuentra muy lejos de alcanzar la completa inteligencia artificial.

Cleverbot es un software que aprende de las conversaciones que sostiene, y ha alcanzado altas calificaciones en el examen Turing, prueba para medir el desarrollo de inteligencia artificial.
Carpenter afirma que la humanidad aún se encuentra muy lejos de desarrollar los algoritmos necesarios para alcanzar la completa inteligencia artificial, pero cree que se llegará en las próximas décadas.
A pesar de los temores, Hawking se muestra entusiasmado por las mejoras aplicadas a la tecnología que utiliza para hablar y escribir.
Lo único que no cambió fue el tono robótico de su voz, pero Hawking insistió en que no quería una voz más natural.
"Se ha convertido en mi marca, y no la hubiese cambiado por una con un tono más natural y un acento británico. Me han dicho que los niños que necesitan una voz en la computadora, quieren una como la mía", concluyó

sábado, 23 de junio de 2012

Turing Iniciador de la I.A

Turing, el hombre que abrió el camino a la inteligencia artificial



Mujer con computadora
Este sábado se cumplen 100 años del nacimiento de Alan Turing, el matemático, criptógrafo, pionero de la computación, teórico de la inteligencia artificial e icono gay británico. Para muchos, sus ideas originales son una fuente de inspiración para avanzar en el campo de la inteligencia artificial. Otros, en cambio, dudan de la utilidad de sus postulados para determinar si una máquina es un ente pensante.
Noel Sharkey, profesor de Inteligencia Artificial y Robótica de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, reflexiona sobre la influencia de su legado.
Claramente, Alan Turing fue un hombre que se adelantó a su época. En 1950, en los inicios de la computación, él ya estaba lidiando con uno de los grandes dilemas del área de la informática: ¿pueden pensar las máquinas?
Turing se planteaba esta pregunta en momentos en que recién se estaban desarrollando las primeras computadoras y el término inteligencia artificial (IA) aún no había sido acuñado. Éste fue inventado por el científico estadounidense John McCarthy en 1956, dos años después de la muerte de Turing.
Sin embargo, sus ideas demostraron tener una influencia profunda en el nuevo campo de la inteligencia artificial y crearon una división entre sus especialistas.

Máquinas que piensan por sí mismas

Uno de sus legados más perdurables -aunque no necesariamente bueno- es su aproximación al problema de las máquinas pensantes.
Aunque no creía tener muchos argumentos convincentes que apoyasen su punto de vista, que favorecía la posibilidad de una máquina pensante, Turing consideró y planteó frente a los escépticos numerosas objeciones, relacionadas con temas tan diversos como la religión y la conciencia.
Alan Turing
Turing ideo la prueba porque tenía plena conciencia de la necesidad de hallar evidencia empírica.
Dada la escasa información disponible en ese momento sobre el futuro de la computación, esta manera de enfrentar el problema tenía sentido. Él afirmaba -correctamente- que "las conjeturas son muy importantes porque nos muestran líneas útiles de investigación".
Turing tenía plena conciencia de la necesidad de hallar evidencia empírica, por eso propuso lo que ahora se conoce como el Test de Turing para determinar si una máquina es capaz de pensar.
La prueba es una adaptación de una competencia típica de la era victoriana llamada "juego de la imitación", que consiste en separar en una sala a un hombre y a una mujer y en otra a un interrogador. Este último tiene que adivinar quién es hombre y quién es mujer, haciéndoles una serie de preguntas que ellos responden por escrito.
El hombre debe tratar de engañar al interrogador, mientras que el objetivo de la mujer es ayudarlo.
En el Test de Turing el hombre es reemplazado por una computadora.
La idea es que si la persona que hace las preguntas no puede diferenciar entre el ser humano y la máquina, ésta debe ser considerada un ente pensante.

¿Problema insuperable?

Turing creía que para el año 2000 el interrogador promedio tendría menos de un 70% de posibilidades de acertar, después de un interrogatorio de cinco minutos.
"Nadie en el mundo de la IA interpreta el fracaso para superar el Test de Turing como un argumento en contra de la posibilidad de crear una máquina que piense"
En 1990, el neoyorquino Hugh Loebner estableció una competencia con un premio de US$100.000 para quien pudiese crear una máquina que pudiera pasar la prueba de Turing.
Muchos expertos en IA apoyaron esta iniciativa, hasta que se hizo evidente lo malo que era el desempeño de las máquinas.
Veintidós años después, ninguna máquina ha ganado y ni siquiera ha estado cerca de hacerlo.
Sin embargo, nadie en el mundo de la IA interpreta el fracaso para superar el Test de Turing como un argumento en contra de la posibilidad de crear una máquina que piense.
Como Turing siempre se refirió a este tipo de máquina en un tiempo futuro, muchos creen que se podrá hacer pero más adelante. Pero otros consideran simplemente que el test del científico no es la herramienta más adecuada para medir la capacidad de razonamiento de una máquina.

Si estuviese vivo

Pantalla de computadora
En el Test de Turing el interrogador debe distinguir entre máquina y ser humano haciendo una serie de preguntas a ambos.
Aunque las computadoras aún no han logrado engañarnos y hacernos creer que son seres humanos, Turing seguramente se sentiría emocionado por los grandes avances que se han logrado en el campo de la inteligencia artificial.
La IA está floreciendo en muchas áreas: hay desde robots investigando el progreso del cambio climático hasta computadoras que controlan el mundo de las finanzas.
Me imagino que Turing hubiese saltado de alegría cuando la supercomputadora Deep Blue le ganó un partido al campeón mundial de ajedrez Gary Kasparov en 1997.
También me lo puedo imaginar festejando cuando el programa Watson le ganó a los dos mejores participantes humanos del programa de televisión Jeorpardy.
Es difícil pensar cómo cualquiera de estos logros podría haber sido posible sin las ideas originales y radicales del científico británico.
En mi opinión, el Test de Turing continúa siendo una fórmula adecuada para medir el progreso de la IA y creo que los seres humanos continuarán debatiendo sobre su validez por muchos años.